Tal día como hoy en 2015, el Club de Golf La Peñaza inauguró su zona infantil. Aquella inauguración, que contó con la presencia del entonces presidente de la RFEGolf, Gonzaga Escauriaza, no era el estreno de una instalación cualquiera. Suponía una diferenciación en España.
Hace 10 años, ningún club de golf contaba con un espacio de entrenamiento exclusivo para sus jugadores infantiles. Fue una apuesta por el golf familiar y el futuro, convencidos de que, si los niños jugaban a golf, los padres jugarían a golf. Hoy, muchos clubes de socios en España tratan de seguir esta filosofía.

El 10 de octubre de 2015, profesores, monitores y una buena representación de los jugadores de la Escuela Infantil de aquel curso hicieron una primera clase, a modo de exhibición, en «los frontones» ante autoridades y padres. La primera clase de muchas.



Durante estos años, han sido centenares de socios de entre tres y diez años los que han comenzado su práctica deportiva en «los frontones». Muchos de ellos, llegan a la Escuela Infantil a tan corta edad que ni siquiera es posible hablarles de mano izquierda o derecha. Por eso, sus monitoras preparan actividades, juegos y circuitos de psicomotricidad adaptados a la edad y nivel en cada momento, ayudando a su desarrollo.

Pero el tiempo pasa rápido y de aprender las palancas con el semáforo a pedir su propia bolsa de palos solo hay un suspiro. A aquellos niños que lloraban el primer día porque no querían separarse de sus padres pronto se les quedan pequeños los palos de plástico. Se convierten en jugadores de golf que dejan la zona infantil atrás, el lugar donde, más que aprender a jugar a golf, hacen amigos, fraguan sus primeros recuerdos de golf y sueñan con “subir donde los mayores”.


Más que un lugar donde entrenar
Este crecimiento de casi bebés a jugadores de golf se ha repetido sin descanso, como pasa la vida. Ya son 10 años en los que muchos socios han pasado a la cancha de prácticas. Tiempo suficiente para que muchos de ellos ya sean adultos que miran atrás con nostalgia y se dan cuenta de que echan de menos ese lugar, más emocional que físico, al que ya no pueden volver.

Porque la vida continúa, como sigue la ilusión de todos los que siguen aficionándose al golf en la zona infantil, piedra angular del futuro de La Peñaza. Haciendo amigos y haciendo club.

Feliz aniversario a todos. Especialmente, a los que lo hicieron posible entonces y a los que siguen apoyando hoy el golf infantil en La Peñaza. Porque sin todos ellos, el presente y futuro del Club sería mucho menos esperanzador ¡Gracias!

